Están con piloto automático. Pero el riesgo es que no tienen radares”. Un dirigente kirchnerista ilustraba de ese modo el comportamiento de Néstor y Cristina Kirchner después de la durísima derrota que sufrieron en su embate contra los medios de comunicación. El matrimonio actúa como si nada hubiera pasado. Pero cosas ocurrieron. Y fueron graves.
Aquellas cosas tuvieron consecuencias inmediatas. Tendrán, con seguridad, algún reflejo electoral el año que viene. Los Kirchner ya probaron que nada bueno resulta de la mezcla permanente entre tensión y antagonismo que se le ofrece como marco de vida cotidiana a la sociedad. Pero siguen avanzando sin arriar las velas, sin detectar los frentes de tormenta que van aflorando.
Resulta inevitable trazar una analogía entre este conflicto con los medios y aquel del 2008 con el campo, que terminó por desangrarlos. Pese a la derrota con la resolución 125 y a las buenas condiciones del agro en este tiempo, los Kirchner jamás ensayaron una reconciliación con el sector. Tuvieron un plan de ingreso a la pelea pero nunca de salida. Daría la impresión de que estarían ejecutando ahora una lógica similar en la batalla por el control de la información. La pregunta sería, en el caso del campo, cómo se proponen recuperar el millón largo de votos que perdieron de ese ámbito en el 2009 y que requerirán para poder soñar con el 40% que los aleje de un balotage.
Los Kirchner poseen, pese a todo, una ventaja en este nuevo pleito. La batalla contra los medios de comunicación impacta en la opinión pública, pero se desarrolla en un escenario abstracto.
La confrontación con el campo, en cambio, desembocó en una pulseada callejera. Los cortes de ruta, los contrapiquetes y las grandes movilizaciones.
En esos terrenos el kirchnerismo fue doblegado. El matrimonio no firmó ningún acta de rendición pero, aún con disimulos, trató de establecer una tregua.
Quizá la ausencia de alboroto callejero inyecta ínfulas a los Kirchner contra los medios de comunicación. Después de frustrarse la maniobra por asociar la compra de Papel Prensa, en 1976, con un delito de lesa humanidad, el matrimonio improvisó un proyecto de ley para regular la fabricación y distribución del papel para diarios. De paso, buscaron embretar a una oposición que en el Congreso avanza con cuestiones (INDEC, reforma de la Magistratura, jubilaciones) que incomodan al Gobierno.
Vale de nuevo revisar alguna página de aquella inservible pelea con el campo. Luego del naufragio de la 125, por el voto negativo de Julio Cobos, la Presidenta lanzó en marzo del 2009 –a tres meses de los comicios– el decreto de coparticipación de los fondos de la soja. Pretendió quebrar el frente de los gobernadores aliados con el agro. (más…)
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