Situación regional. ¿Quo vadis, América Latina?.
Martes, 9 de Marzo de 2010 por CSLOG Equipo de Comunicaciones
¿Adónde va América Latina? Siete países cambiaron mandatarios en el 2009 y este año ya renovó Primera Magistratura Costa Rica y quedan pendientes Colombia y Brasil, países clave para la región. Venezuela, en tanto, vivirá cruciales elecciones legislativas que podrían poner en entredicho la continuidad de Chávez.
La Cumbre de Río reunió esta semana a los presidentes en ejercicio en la región y a algunos electos, como fue el caso de Chile, con Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, y el de Paraguay, con Tabaré Vásquez y su sucesor, José Mujica. Durante el 2009, El Salvador, Ecuador, Panamá, Uruguay, Honduras, Bolivia y Chile tuvieron elecciones presidenciales. Este año, Costa Rica eligió a Laura Chinchilla, y Colombia y Brasil irán a las urnas en mayo y octubre, respectivamente. La caldera electoral latinoamericana sigue el 2011, con Argentina, Perú, Nicaragua y Guatemala, lo que significa que este año será de campaña. Más lejos están las elecciones en México, fijadas para el 2012, y Paraguay, el 2013. Sin embargo, el Presidente de esta nación, Fernando Lugo, tendrá que enfrentar elecciones municipales durante este año. En Venezuela, Chávez enfrentará comicios legislativos en septiembre.
¿Para dónde va América Latina? Los analistas consultados por LND en Estados Unidos, España, Uruguay y Chile son cautos a la hora de definir el rumbo continental, pero coinciden en que los liderazgos regionales pasan principalmente por Brasil y Venezuela. En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva se esfuerza porque Dilma Rousseff sea su sucesora; pero también podría ser que José Serra le arrebate el gobierno al Partido de los Trabajadores (PT). En Venezuela, en tanto, Hugo Chávez tendrá un barómetro de su popularidad en los resultados de las legislativas del 26 de septiembre, hoy en duros aprietos a raíz de los problemas internos como la escasez de energía.
La investigación de elites parlamentarias para América Latina de la Universidad de Salamanca, donde se consulta a los legisladores de cada país donde hay cambio de mando por su origen ideológico, estableció que el de Ecuador, Bolivia, El Salvador y Uruguay son gobiernos de izquierda, mientras que en Panamá, Honduras y Chile (los presidentes electos) tienen orientación más derechista. El de Costa Rica, en tanto, es considerado de centroderecha. En todo caso, los analistas coinciden en que hay que tener en cuenta que no hay una sola derecha o izquierda, sino que cada país tiene su propio matiz dentro de esta clasificación. Así es que vamos por parte.
Este año, los ojos están puestos en las elecciones presidenciales de Brasil, país que debe su peso político en la región, en parte, a su desempeño económico, dado que su Producto Geográfico Bruto (PGB) alcanza a 1.612.539 millones de dólares, lo que la convierte en la octava economía del mundo y en la primera de Latinoamérica. De muy atrás le siguen en la lista del ranking de PGB del Banco Mundial, México, Argentina, Venezuela, Colombia y Chile.
Lula Da Silva termina su mandato con un gran éxito y se espera que lo suceda Dilma Rousseff, de su mismo partido. Sin embargo, no está del todo claro que el poder siga en manos del Partido de los Trabajadores, sino que podría pasar al gobernador de Sao Paulo, José Serra, del Partido de la Social Democracia.
Las elecciones de Brasil no sólo tienen que ver con un cambio de gobierno, sino también con el futuro de América Latina. Si gana Lula, la región continuará en una senda integracionista, mientras que si lo hace Serra, el camino serían los convenios bilaterales con Estados Unidos y la Unión Europea, algo que sin duda hace que la región pierda fuerza en demandas comunes.
Así lo explica el director del Observatorio Político de la Universidad de la República de Uruguay, Gerardo Caetano: “En términos regionales, el PT está jugado a una orientación pro integracionista en América Latina y tiene que ver con la forma en que ha desempeñado su rol de nuevo actor global, por ejemplo, en el marco del grupo de los BRIC (que reúne a Brasil, India, Rusia y China) o su interlocución con el G8. Eso parte de un supuesto básico, que está en discusión en esta elección, y es que Brasil, para afirmar su dimensión de actor global, necesita un afincamiento regional. Esto está muy claro si gana Dilma Rousseff, pero uno sospecha lo contrario si gana José Serra, donde sus voceros dicen que Brasil intentaría caminos bilaterales con las grandes potencias como USA y la UE. De cómo Brasil resuelva este diferendo interno, se definirá mucho de cómo seguirá las políticas exteriores y las estrategias de inserción internacional en América Latina”.
Un vecino de Brasil también logró continuidad en su proyecto de izquierda: Uruguay. Tabaré Vásquez dio paso a José Mujica y ambos pertenecen al Frente Amplio. Lo que se espera es una continuidad de políticas, como se expresa en el hecho de que Vásquez se hizo acompañar de su sucesor en la Cumbre de Río.
Fuera de discusión y sin medias tintas, los gobiernos que este año encabezarán Panamá, Colombia y Chile pueden ser clasificados dentro de la derecha. Panamá y Chile cambiaron el rumbo, mientras que se espera que Colombia lo mantenga en las elecciones de este año. A este bloque hay que unir a Honduras y a México, que tiene elecciones el 2012.
El Presidente panameño, Ricardo Martinelli, tiene varios puntos en común con Sebastián Piñera. Ambos superaron a las coaliciones de centroizquierda de sus respectivos países y son hombres de negocios. Martinelli es propietario de una de las cadenas de supermercados más grande de su país y, en su discurso de asunción del mando, ocurrido en julio del año pasado, manifestó que quería hacer de Panamá “el mejor lugar de Latinoamérica para hacer negocios”.
Colombia, en tanto, está expectante de lo que pueda ocurrir con Álvaro Uribe. No se sabe si se podrá inscribir para un tercer período en el poder, situación que ha sido criticada incluso por el líder intelectual de la derecha en Latinoamérica, Mario Vargas Llosa. De no ser así, quien debería reflejar la popularidad del mandatario sería su delfín, el ex ministro de Defensa José Manuel Santos.
En este contexto, cabe preguntarse hacia dónde podría ir el liderazgo de la derecha en la región. “Los cambios que han dado en algunos países desde una centroizquierda hacia una centroderecha, en especial en el caso de Chile, sólo van a dar señales al cabo de dos o tres años, es decir, casi al finalizar el período de Sebastián Piñera. Si el gobierno de Piñera, no tanto por él, sino por ser Chile, da señales claras de una buena conducción, esto podría ser un signo para el resto de la región, como lo fue en algún momento el tema del manejo económico”, explica el cientista político de Flacso Chile Rodrigo Álvarez.
Por otra parte, la subdirectora del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, Flavia Freiderberg, no cree que Piñera pueda disputar el liderazgo derechista en la región al Presidente Uribe. “Chile es importante en el concierto de naciones latinoamericanas, pero creo que es pronto para poder afirmar que el estilo de liderazgo del Presidente Piñera va a reemplazar a uno como el de Uribe y no tengo claro que él haya sido el líder de la derecha en la región. Es cierto que él ha sido el que le ha puesto cara a situaciones provenientes a otros tipos de liderazgos, sobre todo fronterizos, pero no podemos hablar de un bloque homogéneo de derecha”.
Una situación similar ocurrió este año en Costa Rica, donde el Presidente Óscar Arias logró que su gobierno continuara en alguien de su mismo partido, el Partido Liberación Nacional, de corte socialdemócrata. La elegida fue Laura Chinchilla.
El grupo Alianza Bolivariana, constituido principalmente por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua, tuvo un año movido electoralmente. Por una parte, Ecuador y Bolivia reeligieron a sus respectivos mandatarios, es decir, Rafael Correa y Evo Morales. Sus triunfos fueron clave para mantener este bloque que el año pasado tuvo una baja importante con Honduras, donde Manuel Zelaya fue derrocado por el Presidente del Congreso Roberto Micheletti y los militares. Finalmente, y en cuestionadas elecciones, fue elegido como “sucesor” de Micheletti Porfirio Lobo, del derechista Partido Nacional.
Este año, Venezuela vivirá elecciones legislativas y de su resultado dependerá la continuación del proyecto de Chávez. Quien lo dice es uno de los asesores del Presidente venezolano, el intelectual socialista Heinz Dietrich, en una entrevista concedida a Ámbito Financiero: “Si el partido de Hugo Chávez (PSUV) pierde las elecciones legislativas del 2010, el proceso bolivariano llega a su fin. Para ganar, el Presidente tiene que resolver los problemas de seguridad, ineficiencia, crisis económica -caída del PBI del 4,5% en el tercer trimestre, inflación del 35%, un mercado negro y dólar incontrolable- y la pérdida de credibilidad del discurso oficial, entre otros”.
Sin embargo, los analistas advierten que aunque Chávez tuviera una derrota electoral este año, ello no significa que el Presidente venezolano tenga sus días contados, tal como lo aseguró a LND Gustavo Flores, profesor asistente de gobierno de la Universidad de Cornell: “Mientras la oposición no logre coordinarse con un candidato único, es difícil ver un cambio en el corto plazo”.
Nicaragua tiene elecciones el próximo año y el gobierno del ex guerrillero sandinista Daniel Ortega no está en el mejor pie. Esta semana, el diario La Prensa de Managua publicó un sondeo elaborado por M&R consultores, donde se estableció que un 63,9% de ciudadanos consideraba “mala” o “pésima”, la gestión de Ortega.
Honduras, hasta el momento, lucha contra el aislamiento político, ya que está expulsada de la OEA y tampoco se le permitió entrar en la última Cumbre de Río. Chile y otros países de la región aún no han reconocido a este gobierno. Para la subdirectora del Instituto Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, Flavia Freidenberg, “con el paso del tiempo, Honduras tendrá que volver al concierto de las naciones democráticas (porque) la democracia en América Latina ha llegado para quedarse”. En el caso de Honduras, donde el derrocado Presidente Zelaya había hecho una alianza con Chávez, hubo giro a la derecha tradicional, “vinculada a la derecha norteamericana”, como explica Freidenberg.
Por otra parte, Honduras supone el tipo de democracia que se puede aceptar en la región, como lo explica a LND el director del Observatorio Político de la Universidad de la República de Uruguay, Gerardo Caetano. “El peligro es el retorno, bajo ropajes seudodemocráticos, de gobiernos autoritarios. No se puede conectar el cambio de un gobierno por vías ilegítimas, más allá de lo que se opine de ese gobierno, sin seguir los caminos constitucionales, porque significa en América Latina viabilizar otras hipótesis de crisis política cuya resolución sea anticonstitucional”.
